Las herramientas del Creador: por qué la Oscuridad a veces sirve a la Luz
Luz y Oscuridad: no son personalidades, sino métodos
Para empezar, quitémosles las máscaras: dentro del Sistema, yo considero la Luz y la Oscuridad no como “ángeles buenos” o “demonios malos”, sino como instrumentos de influencia.
- La Luz actúa con suavidad. Sus métodos son el susurro, la inspiración, el amor, las coincidencias afortunadas y las señales ligeras. Es la “zanahoria” de la realidad.
- La Oscuridad actúa de forma radical. Su arsenal son las crisis, las pérdidas, los conflictos y los problemas. Eso que la persona suele llamar “mal”.
¿Cuándo la Oscuridad se convierte en salvación?
Si tus ayudantes “luminosos” ya agotaron todas las formas suaves de encaminarte hacia tu camino, y tú sigues ignorando las señales, entonces entran en juego jerarquías más duras.
Un ejemplo de la vida: estás atrapada en un trabajo que no amas y que te va vaciando la vida. La Luz te envía vacantes e ideas, pero tú no actúas. Entonces la Oscuridad toma las herramientas en sus manos: recibes una reprimenda injusta o un despido repentino. Desde fuera eso parece una “desgracia”, pero en realidad es la única forma de empujarte hacia el lugar en el que deberías estar.
La trampa de “luchar contra el mal”
Hoy muchos maestros “iluminados” llaman a una lucha total contra la Oscuridad. Pero míralo más a fondo: al pedirte que destruyas lo “negativo”, muchas veces te obligan a luchar contra tus propios ayudantes.
Sí, estas fuerzas no siempre son suaves ni benévolas, pero son precisamente esos cirujanos de la realidad que se atreven a hacer una incisión dolorosa para salvarte de pudrirte en el pantano del estancamiento. Cuando intentas “expulsar” la Oscuridad que vino a despertarte, lo único que haces es prolongar tu propio sueño.
¿Significa eso que la Oscuridad es el Bien?
No. Llamar a la Oscuridad una “virtud” es un error peligroso. Siempre es un mal forzado, uno que la propia persona atrae sobre sí mediante la inacción o por no querer oír el susurro suave. Es un bisturí: duele, pero es necesario.
El papel de Lilith: diosa de dos mundos
No es casualidad que a Lilith la llamen “Diosa de la Luz y de la Oscuridad”. Domina ambos instrumentos a la perfección. Su cercanía con las energías oscuras es evidente: no teme usar métodos duros para sacudir a una mujer y hacer que recuerde su soberanía.
Lilith es una fuerza que no va a convencerte eternamente. Si te has acomodado demasiado en el papel de “víctima”, permitirá que la Oscuridad te dé su lección.