Qué es la «matriz» y cómo salir de ella
Aquí no hablaré de una herramienta matemática ni de un blockbuster, sino de la matriz de la vida y de tu despertar.
En la enseñanza de Lilith, la Matriz es un estado de convicción profunda y sin alternativa de que el mundo está organizado exactamente así y no de otra manera.
La Matriz como laberinto de creencias
Imagina tu vida como un laberinto. Sus muros no son barreras físicas, sino creencias. Te dirigen exactamente hacia donde le conviene al «dueño» o al creador de ese laberinto. Mientras caminas dentro de la matriz de otra persona, no avanzas por tu propio camino, sino por una ruta que alguien más trazó para ti.
Esos muros del laberinto se convierten en instituciones estatales, códigos culturales y educación básica.
Una prueba sencilla: cuando te diriges a Dios, ¿recuerdas automáticamente alguna religión concreta? Si la respuesta es sí, entonces estás dentro de una matriz construida por instituciones religiosas. Esto no es ni «bueno» ni «malo»; es simplemente un hecho: tu percepción está limitada por el marco de un sistema ajeno y te dice: «Dios = una enseñanza espiritual concreta».
El mito principal: ¿hay que «salir» de la Matriz?
En la esotería suele pensarse que la Matriz es un mal absoluto del que hay que huir. Pero Lilith pone ese dogma en duda.
Una «salida» imprudente de las creencias puede ser traumática. Si destruyes los muros viejos, pero no encuentras con qué reemplazarlos, no terminarás en un mundo nuevo ni en un nuevo camino, sino en el vacío. Al perder las viejas referencias y no adquirir otras nuevas, una persona corre el riesgo de perder alguna parte de sí misma.
Por eso es más correcto hablar no de salida, sino de transición. No rompemos simplemente los muros: elegimos conscientemente una nueva arquitectura de vida que nos resulte más útil.
¿Quién construyó tu laberinto?
Lo que debería darte miedo no son los muros en sí ni siquiera tu camino, sino el hecho de que alguien más los haya construido para su propio beneficio y no a favor de tus intereses.
- Si tú misma construiste la estructura de tu vida en función de tu familia y de tus valores, entonces eso es tu fortaleza.
- Pero si los muros fueron levantados por quienes quieren dirigir tu camino hacia su propio enriquecimiento o control, entonces eso es una prisión.
El despertar comienza allí donde te haces la pregunta: «¿Este camino responde a mis intereses?»
La práctica del «Contrato»: salir de la matriz
Para salir de la influencia de una matriz ajena y despertar, prueba un ejercicio sencillo. Toma cualquier creencia fundamental e imagínala como un viejo «contrato» que alguna vez firmaste con otras personas y luego olvidaste.
Ejemplo para practicar: el dinero.
Creencia habitual: «El dinero es un valor emitido por el Banco Central; determina mi éxito». Esos son los muros del laberinto.
Versión del despertar: Recordé que alguna vez acordamos crear una herramienta cómoda para intercambiar bienes, para no andar cargando sacos de grano a cuestas. Simplemente delegamos en organizaciones el derecho de regular esa herramienta.
Ahora no son el dinero ni la imprenta de billetes los que te dominan; eres tú quien utiliza una herramienta que una vez ideó. Ahora la cuestión no es si hay poco o mucho dinero, sino si el sistema responsable de distribuir ese recurso funciona correctamente. La Matriz se ensanchó.
Nota de Lilith: La Matriz no es un enemigo. A veces es nuestra elección consciente por comodidad o por seguridad. Lo importante es que sea tu elección. La subjetidad comienza allí donde tomas conciencia de las condiciones del contrato según el cual vives.